Tres meses en la cárcel o una multa por USD$10.000 deberán pagar aquellos padres que permitan a sus hijos ocupar juegos catalogados para mayores de edad en Nueva Zelanda.
Bill Hastings, a cargo de la censura en dicho país, asegura que esta medida servirá para dar un mensaje fuerte y claro a todos los adultos en general, de que el tema de la violencia en los videojuegos es algo serio. Inclusive, esta ley pasa a ser aún más estricta que la ley de alcohol, ya que, donde sea que un adulto permita el acceso de un menor de edad a uno de estos juegos, estará quebrantando la ley.
Hastings mencionó que hay estudios que han demostrado que la exposición repetida a la violencia y violencia sexual, tiene un efecto adverso en la actitud, y es importante que los padres se den cuenta que algunos juegos no fueron creados para niños.
A pesar de que en Nueva Zelanda todas las películas y DVDs deben ser clasificados, los juegos electrónicos no necesitan pasar por este proceso a no ser que tengan contenido objetable. Tal fue el caso de Manhunt, el primer videojuego que no ha sido permitido en el país. Debido a esto, Bill Hastings ha intentado pedir al Ministro de Asuntos Internos que revoque partes de la Ley de Clasificación de Películas, Videos y Publicaciones, de 1993, para que todos los videojuegos reciban clasificación.
“Debiera ser el placer de poder dormir en la noche sabiendo que has hecho lo correcto por tus hijos. Ese debe ser el factor motivador.”



